18 de junio de 2012

Oscura tentación

Noche calurosa.

Noche seca.

Noche silenciosa.

Noche en calma.

Pero me siento extraña, muy extraña.

Mi cuerpo me pide algo, no sé exactamente el qué.

Es necesidad.

Si ya he cenado. Si ya me he tomado mi infusión de hierbas. Si ya me he limpiado la cara y cuidado mi piel. Si ya he leído mi libro. Sí ya no tengo que llamar a nadie.

¿Qué me falta?

Mi vicio, mi placer, mi oscura tentación. . .

. . . y no me iré a la cama sin él.

Porque si el cuerpo te pide algo hay que dárselo.

Y ahora el mío pide su ración de chocolate negro.




(Si nunca te dejas llevar por tus deseos, reprimirás emociones y antes o después te pasará factura)


2 comentarios:

  1. Posiblemente cualquier otro final sería mucho más interesante, divertido, ameno, excitante o todo a la vez. Pero luego hay que abrazarle toda la noche, y con este calor...

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  2. jajaja! Pues sí, anónima, tienes toda la razón. Prefiero mi oscuro placer crujiente! Un abrazo y gracias por pasar por aquí.

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