Os sugiero una práctica que esta mañana he realizado en mi ducha y que espero os ayude, como a mí, a afrontar el día más distendid@s, animad@s y con menos estrés.
A menudo hemos escuchado que meditar es bueno para la salud. Algunos incluso lo estamos descubriendo. Muchas personas piensan que meditar es dejar la mente en blanco cuando, en realidad eso es imposible. Meditar es relajar nuestra mente y alejarla de esos pensamientos que la tienen girando todo el día y no la dejan descansar. Y esto podemos hacerlo de muchas maneras diferentes.
Sentarse a meditar, cuando es una práctica que hemos decidido incluir en nuestra rutina, es maravilloso, pero requiere un rato extra. Sin embargo existen otras maneras de liberar nuestra mente, que podemos realizar al mismo tiempo que tareas obligadas de nuestra rutina.
Hoy mi momento de "meditación activa" ha sido en la ducha. Tan simple. En cinco minutos he conseguido relajar mi mente, alejar los pensamientos, espabilarme y lavarme al mismo tiempo.
¿El truco? te lo cuento para que lo pruebes mañana:
Lo siento, han pasado los cinco minutos y hay que salir, cierra el grifo, si puedes con los ojos cerrados, coge tu toalla y no dejes que vuele tu relajación, sigue concentrad@ en los cambios de temperatura y el tacto de tu toalla al rozar tu cara y cuerpo.
Y sobre todo, llévate contigo estas sensaciones provocadas en cinco minutos, para que te acompañen durante toda la jornada.
¡¡¡Feliz día!!!

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