Había una vez una gran amiga mía que siempre me repetía:
Marta sonríe, ¡¡¡que es gratis!!!
Mi amiga Ana no me lo dice porque yo no sea risueña, no. Realmente me río bastante y me siento feliz.
Lo que ocurre es que cuando me concentro, cuando explico algo serio, o cuando trabajo, mi sonrisa tiende a dormirse la siesta, sí, sí, literalmente.
Con el tiempo voy controlándolo, aunque cuesta ¡ya lo creo! Pero me he propuesto sentir tensión en mis mejillas cada vez que me concentro, que explico algo o que trabajo.
Sí, esa tensión que produce la sonrisa en mi cara, o en la tuya. Esa para la que dicen que son necesarios tantos músculos.
¿Has probado alguna vez a contar los músculos que se mueven cuando ríes? ¡¡Jajajaja!! Yo no, ni creo que sea posible.
Lo que sí es posible es ir con la sonrisa en la cara, SIEMPRE.
Al final, si te paras a pensarlo. . .
. . . ¡te cuesta lo mismo!

No hay comentarios:
Publicar un comentario